La creación de tu vida.

Stephen Covey dice que todas las cosas se crean dos veces. Una en la mente y otra en la realidad física. Y que todas las cosas grandiosas que podemos ver y vivir hoy en día nacieron mucho antes en las mentes de sus creadores.

Libros. Compañías. Ciudades. Familias.

Estoy de acuerdo. No puedes crear algo que no has visualizado ya antes en tu mente. Y para poder visualizar y crear cosas geniales tienes que cuidar todo lo que introduces en tu mente. Debes llevar una buena dieta mental. Lo cual quiere decir que con la misma dedicación que cuidas tu cuerpo comiendo balanceado y haciendo ejercicio vas a cuidar tu mente.

Visualiza a tu cerebro como un sistema abierto. Sí, esta imagen que suele usarse en ingeniería y que tiene un recuadro en el centro donde, por un lado tiene una flecha que ingresa en él con la leyenda “Inputs” y, por el otro, una flecha que sale con la leyenda “Outputs”. Nuestro cerebro es un sistema de ese tipo. Y hay que tratarlo como tal. Muchas personas se preguntan cómo pueden tener ideas geniales. No es difícil. El problema radica en el tipo y calidad de inputs que suelen ingresar a su cerebro.

Memes. Fotos de tus amigos en la última salida al antro. La Rosa de Guadalupe. El noticiero con Joaquín, Javier o Carlos. Vídeos chistosos. La Liga MX. El Vive Latino. Los XV de tu prima. Las teorías de conspiración en torno al coronavirus.

Todo eso es lo que contiene la mezcla dentro de tu cerebro.

Y siendo honestos, ¿qué tipo de ideas crees que vas a obtener de una mezcla de ese tipo? ¿A qué conclusiones crees que vas a llegar con todo eso?

No nos damos cuenta, pero nuestro sistema operativo personal no puede generar ideas geniales si no lo alimentamos de manera genial. Es como querer correr un maratón sin el entrenamiento ni la alimentación adecuada. Puedes hacerlo. Pero te va a costar muchísimo. Lo mismo ocurre con nuestro cerebro. Nos preguntamos cómo le hacen las personas en cierto nivel para hablar, escribir, actuar o pensar de cierta manera. Se debe al tipo de ideas que están ingresando a su cerebro todo el tiempo. Leen libros complejos. Estudian cosas raras. Escuchan podcasts largos. Todo en inglés. Porque eso sí. Todos hablan inglés.

Y no es que el español tenga algo de malo. De hecho, considero que es uno de los idiomas más bonitos del mundo. Sin embargo, solemos hablar de su importancia y belleza más como una excusa para no aprender otro idioma que como un comentario sincero.

Dicen que eres lo que comes. Igual tu mente. Te conviertes en todo aquello que estás ingresando a tu mente de manera constante. Vélo así. En tu cabeza tienes un procesador de alto nivel capaz de procesar y conectar miles de conceptos e ideas. Y tú lo estás ocupando para memorizar las alineaciones de todos los equipos de fútbol. O para pensar cómo puedes ganar las discusiones con tu novio. Y no es que esté mal. Simplemente pienso que venimos a más.

Si puedes aprenderte la letra de cientos de canciones que hablan sobre por qué él la engañó a ella y demás dramas de bajo nivel, imagina lo que puedes lograr si tan sólo te empiezas a exponer a mejor contenido. Contenido de alto nivel. Y empiezas a utilizar todo ese flujo de pensamientos que antes solías desperdiciar pensando en tu ex pareja para idear cómo es que vas a llevar a tu vida al siguiente nivel en los siguientes cinco años.

La realidad no es algo fijo e inamovible. Puedes negociarla, como dice Tim Ferriss. Pero la realidad se crea a través de lo que pensamos y lo que vivimos. Sin embargo, muchas veces no retamos nuestra realidad actual. Si tu familia está acostumbrada a no leer y pensar que eso de los libros es aburrido, es muy probable que termines pensando lo mismo. Lo más probable es que termines repitiendo patrones de vida. Afortunadamente, no existe sólo una realidad. Y no tienes por qué conformarte con la realidad en la que te tocó nacer. Dicen que nacer pobre no es culpa de uno pero morir pobre sí.

Retar nuestra realidad no es fácil. Implica desafiar todo lo que nos dicen nuestros papás. Y no en el modo tonto de ser rebeldes sin causa. Sino con la finalidad de vislumbrar por qué nos dicen lo que nos dicen. Muchas veces es porque no conocen un camino mejor para hacer las cosas. No lo hacen por ser malas personas. Quieren lo mejor para ti. Te lo aseguro. Pero si no están en el lugar en donde a ti te gustaría estar en 10 o 20 años, quiérelos, pero no obedezcas ciegamente todo lo que te digan.

Tú camina otros senderos. Senderos que nadie en tu familia ha explorado. El otro día, una amiga mía me decía que nuestro trabajo al experimentar ideas y caminos que nadie en nuestro círculo cercano ha experimentado es mostrarles el camino. Ese es tu trabajo. Mostrarle el camino a las generaciones venideras. Que un día tus nietos se atrevan a salirse del molde. Que no acepten la realidad en la que nacieron como la única posibilidad. Puedes crear tu realidad. Puedes crear tu camino. Pero primero, tienes que visualizarlo.

Pon el mundo a tus pies.

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