De papel de baño, banquetas y otras cosas.

Soy alguien bastante curioso. Y mi curiosidad está alimentada por el hecho de ser muy observador. Me gusta poner mi atención en los pequeños detalles de las cosas y dejar que mi curiosidad imagine el por qué de esos detalles.

Hace un par de años tuve la oportunidad de visitar Canadá durante el verano. Me quedo con muchas cosas de lo vivido en tierras canadienses. Sin embargo, son dos los detalles que te quiero compartir hoy a fin de ilustrar la curiosidad y el hecho de ser observador que quiero promover en ti, querido lector, querida lectora.

El primero lo encontré en el lugar menos esperado, el baño. Palacio de los Congresos de Montreal. En palabras del guía, parada de mantenimiento. Lo cual básicamente significa que es el momento cuando podemos ir a distraernos un rato mientras nuestro cuerpo expulsa lo que tiene que expulsar. Es mi turno de entrar al cubículo porque así lo decidió Dios. Todo sale a la perfección excepto por una cosa. No hay bote de basura. ¿Qué puede significar esto?, es la pregunta que invade mi cabeza gracias a mi curiosidad. Al salir observo el otro par de cubículos que están ahí. Ninguno tiene bote. ¡Ajá! La respuesta que me doy respecto al tema es una conclusión de varios artículos que leí con anterioridad en los cuales hablan de los problemas sanitarios que representa tirar el papel higiénico en los botes en lugar de hacerlo en el excusado. Eso debe ser, dije para mi interior. Una charla con el guía y con Google varios días después arrojaron luz sobre la cuestión. Tenía razón. Pero el hecho no era tan simple. Al igual que en coordenadas mexicanas, los canadienses tiraban el papel al cesto puesto que los inodoros terminaban tapados. Mucha educación y legislación respecto al impacto de los productos en el medio ambiente después (incluido el papel higiénico, claro), los canadienses ya no necesitaban botes de basura en los baños pues sabían racionar su uso y todo el papel higiénico que se vende en esas tierras se desintegra al contacto con el agua. ¡Ta dan! Misterio resuelto.

El segundo hecho no es tan sucio. De hecho, está a la vista de todos. Banquetas. Sí, banquetas. Estos espacios destinados para que los peatones podamos caminar tranquilos en la calle sin temor a que un auto nos mate. En Canadá, ir a pie es de los más común del mundo. La mayoría de los lugares están a una distancia relativamente cercana como para poder trasladarse caminando. Y a diferencia de México, las banquetas son bastante amplias. Fácilmente pueden caminar tres personas de manera horizontal sin tener que alinearse verticalmente cada vez que viene un peatón en contraflujo. Ser peatón nunca se había sentido tan bien. Y no es que en México no tengamos banquetas amplias. Pero no son la norma. Lo son para avenidas importantes como el Paseo de la Reforma o Insurgentes Sur. En tierras canadienses lo son. En todos lados. Pero, ¿por qué? Curiosidad activada y un par de flashbacks mentales después, todo parecía tener sentido. Gary Hustwit. Diseño de las ciudades. Ciudades diseñadas pensando en los peatones y no en los automóviles. Ciudades diseñadas para encontrar todo (o casi todo) cerca del lugar en el que te encuentres. ¡Eureka! No era coincidencia que las banquetas fueran así de amplias.

Y este par de vivencias sólo para decirte que seas curioso. Para invitarte a que seas observador. Pon atención a los pequeños detalles. La mayoría de las veces tienen una razón de ser. Por algo están ahí. No es casualidad. Los grandes artistas lo son porque prestan una atención obsesiva a los detalles. Investiga. Lee. Escucha. Hay tantas cosas ahí afuera que podemos aprender si tan sólo aprendemos a ser curiosos y observadores profesionales.

Personas entretenidas con los memes del momento ya tenemos muchas.

Personas observadoras y con auténtica curiosidad son las que necesitamos para crecer como sociedad.

Tú habla de papel de baño.

De anime.

De banquetas.

De mascotas.

De lo que quieras.

Pero hazlo con curiosidad y pasión.

Queremos escucharte.

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