Varios lectores me mandan mensajes felicitándome por lo bien que escribo. La verdad no me considero un gran escritor. Simplemente soy alguien que escribe mucho. Sin embargo, considero esto de escribir como cualquier otra habilidad. Y como cualquier otra habilidad, hay de dos tipos. O es algo en lo que tienes que entrenarte de forma dura y constante. O es algo que ya tienes dentro de ti. Para ser honestos, creo que muchas personas usan como excusa esta última para no ponerse a hacer lo que tienen que ponerse a hacer. Consideran que, simplemente «no nacieron para ello». Y no es verdad. Lo cierto es que cuando somos nuevos en cualquier actividad el inicio es bastante duro. Todo nos sale mal. Lograr avance alguno luce como una misión imposible. Es normal.
De hecho, tengo un artículo al respecto en el que hablo de cuando empecé a bailar. Sigo siendo un pésimo bailarín por cierto. Lamento decepcionarte querido lector. Lamento decepcionarte querida lectora. Pero si quieres volverte mejor en algo, mi consejo es que abraces la incomodidad resultante de ser novato en lo que sea que quieras mejorar. Y hablando de escribir, te recomiendo que sigas el consejo de alguien experto en el tema.
Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho.
Stephen King
Me gustaría decirte que tus primeros escritos van a ser obras maestras, pero la verdad es que muy seguramente te estaría mintiendo. Lo más probable es que lo que escribas sea horrible. Y está bien. Es normal al inicio. El secreto de los que están más arriba en esto de escribir y en cualquier otra área es que abrazaron el hecho de hacer las cosas mal por mucho tiempo y en repetidas ocasiones hasta que esas repeticiones los volvieron mejores.
Es imposible hacer algo por mucho tiempo y no volverte mejor en ello. Te lo aseguro. Yo no escribo bien. Lo que pasa es que ya no escribo tan mal como cuando empecé a hacerlo. El problema es que nos enamoramos de las películas que resumen la vida de grandes personas en 120 minutos o menos. Y pensamos que podemos construir grandes imperios de la noche a la mañana. No es así. Pensar que las grandes hazañas se conquistan en un par de meses es como pensar que te casas con alguien luego de una semana de haberlo conocido.
Esto requiere tiempo y constancia.
Requiere levantarse de las caídas que vas a sufrir en el camino.
Esto no es para personas que están buscando la inmediatez.
Es para los que van a leer mucho y escribir mucho durante varios años y, entonces sí, un día poder recoger los frutos de «esto de escribir».