Algo que noto bastante es que solemos confundir expertise con estudios formales. Y así, pensamos que si no estudiamos una carrera relacionada con, digamos, educación, pensamos que todo lo que digamos no tiene verdadero valor allá afuera. Y no.
A mí me encanta hablar de educación, negocios, filosofía, libros, diseño, psicología y mentalidad. De hecho, me considero experto en varios de esos temas. Y no porque haya estudiado una carrera relacionada con esos temas. Sino porque en los últimos 4 años me he puesto a leer como enfermo sobre esos y varios temas más, además de haber asistido a varios eventos y conferencias con referentes en el tema.
Vélo así. Si para poder hablar de un tema en específico necesitáramos un diploma para avalar que efectivamente tenemos conocimientos sobre ese tema, no podríamos hablar de fútbol o de moda. Ni hablar de dar consejos a nuestros amigos sobre relaciones amorosas. Sin embargo, lo hacemos todo el tiempo. Hablamos de fútbol, de belleza, de nutrición y damos consejos sobre relaciones a diestra y siniestra sin ponernos a pensar en cosas como «Es que yo no estudié eso y por eso no puedo hablar sobre el tema».
Suena ridículo. Porque es ridículo.
Y esa es la excusa que usamos para no exponer nuestras ideas de manera pública. Conozco a muchas personas expertas en varios temas no relacionados con su carrera pero que se limitan porque piensan que no pueden hablar del tema por no tener un diploma. Y también conozco a cientos de personas que tienen un diploma pero que no tienen nada que decir al respecto.
Las barreras son mentales. Si tú piensas que un chamaco que se pasó 4 años de su vida sentado en un salón de clases, cumpliendo con tareas de bajo nivel pero sin ningún interés al respecto sabe más que tú, que has leído decenas de libros sobre el tema, has asistido a varios eventos con conferencistas de alto nivel en el tema y además estás en una asociación internacional al respecto, porque tiene un diploma y tú no, el problema eres tú.
Entiende que eso funcionaba antes. Hoy ya es diferente. Hay excepciones, claro está. Como en todo. Tampoco quiere decir que si estudiaste una carrera perdiste tu tiempo. Lo que quiero decir es que el hecho de no haber estudiado cierta carrera no representa una limitante para volverte un experto en el tema. Deja de pensar que no puedes aprender cosas por tu cuenta. Hoy existe una maravilla llamada internet en donde tienes acceso a información que antes estaba reservada para ciertas élites. Hoy hay miles de libros sobre casi cualquier tema escritos por grandes mentes. Hoy hay eventos sobre prácticamente todos los temas con speakers de talla internacional. Pero si insistes en tener que estudiar una carrera para poder aprender de un tema. Si insistes en obtener un diploma para ser alguien que valga la pena. El problema eres tú.
No el mundo. No los demás. Tú.
Insistir en tener que dedicar 4 años de tu vida para aprender algo cuando hoy en día puedes tomar cursos intensivos de 6 meses que te dejan prácticamente en el mismo lugar es necedad tonta. Sí, la universidad le cambió la vida a tus papás. Sí, la universidad va a seguir cambiando la vida de millones de personas. Pero no es el único camino.
Si te quieres volver experto en un tema, vuélvete experto. No necesitas ir a la universidad para eso. Lo que necesitas es disciplina. Y curiosidad. Muchas curiosidad. Pero no sólo aprendas. También comparte. Ve compartiendo todo lo que vayas aprendiendo. Comparte y crea contenido que aporte belleza al mundo. Que eleve la conversación. Al final, es tu arte.
Tu trabajo es crear y aportar belleza al mundo.
El nuestro abrazar o rechazar tus creaciones.
Si hay un título o un diploma de por medio, es lo de menos.
Lo importante es lo que haces con lo que sabes. Nada más.