En estos días, la mentalidad que guía mi actuar es pensar que las cosas que mayor valor me aportan en el largo plazo son aquellas difíciles como la chingada.
“Hard as fuck” es la métrica que utilizo para saber si debo hacer algo o no. Y la verdad es una métrica bastante buena a pesar de lucir como una masoquista.
Esto de poner a prueba tu dureza emocional y mental en cada acto no es para mentes ni cuerpos frágiles. Requiere lo mejor de ti. Requiere hacer todo aquello que te pone incómodo.
Hablar con extraños. Decirle a tu jefe que tienes una idea para mejorar las cosas en la empresa. Platicar con tu pareja sobre lo que no va bien en su relación. Y demás cosas que te suelen poner a sudar con sólo pensarlo.
Pero depende de ti. Si piensas que ya estás bien en donde estás y con lo que tienes, ignora este mensaje. Si, por el contrario, sabes que puedes dar más, hacer más y ser más, ya sabes cuál es el camino.
Crecer duele. Y mucho. It’s going to be hard as fuck. But there’s no other way. Let’s embrace it.