Mi vida ha sufrido varias revoluciones. Y por revoluciones me refiero a personas o eventos que cambiaron por completo mi perspectiva de la vida. Lo curioso, es que ninguna de ellas fue planeada. Todas fueron por azar. Destino. O como quieras llamarlo. Jamás hubiera imaginado tener la vida que tengo hoy. Jamás hubiera imaginado tener la mentalidad que tengo hoy. Jamás hubiera imaginado tener los problemas que tengo hoy. Son problemas bonitos. Problemas que me estresan de vez en cuando, claro. Pero, en general, son problemas que me gusta resolver. Por eso, no pienses en el futuro como una extensión del presente. Basta con mirar al pasado para darte cuenta de que el lugar en el que estás hoy no es el que imaginabas hace cinco años. Ni siquiera hace tres. La vida, es impredecible. Hace cinco años no te habrías topado con algo escrito por mí ni por casualidad. Y no es porque tuviera pena. O miedo. Simplemente no pensaba en escribir y compartir notas de mi vida. Pero eso fue hace cinco años. Y me ilusiona pensar en todo lo que va a pasar en los siguientes cinco. Las personas que voy a conocer. Los lugares que voy a visitar. Las ideas que voy a leer. Los artículos que voy a escribir. Pero no todo llega por sí solo. A veces hay que dar el primer paso. Trabajar para crecer. Luchar para mejorar. Y dejar que la vida nos sorprenda con revoluciones. Muchas revoluciones.
Dedicado para todas las revoluciones que he vivido y las que estoy por vivir.