Recién terminé de leer ‘100 Rebanadas de Sabiduría Empresarial’ en el cual se plasman algunas de las máximas de vida del fundador de Bimbo. Y una de las frases que usaba don Lorenzo (como solían llamarle al fundador) y que más me impactó fue “O nos levantamos en armas o nos levantamos más temprano”. Esto refiriéndose a la cuestión sobre cómo cambiar la economía del país. Pero, como todas las grandes ideas, aplica para cualquier aspecto de la vida. Levantarse en armas se refiere a armar una revolución. Cambiar por completo los aspectos fundamentales de algo. En este caso, nuestras vidas. Cambiar de trabajo. Cambiar de pareja. Y demás decisiones en esa vena. En cambio, levantarse más temprano implica tener la disciplina y la dureza mental suficiente para hacer que todo aquello que ya tenemos funcione. Y no es que un camino sea mejor que el otro. De hecho, hay ocasiones en las que es imperativo cambiar las cosas. Sin embargo, considero que hoy en día “nos levantamos en armas” al menor disgusto y con cualquier excusa. Y así, cambiamos de pareja cuando tenemos un malentendido. Cambiamos de trabajo al primer regaño de nuestro jefe. Dejamos de hacer ejercicio al primer indicio de dolor físico. Rompemos la dieta por extrañar los taquitos. Cerramos el negocio a la primera semana de ventas bajas. Y no. Mi invitación no es a que te quedes en esa relación tóxica y violenta. Tampoco es a que permanezcas en ese trabajo de mierda. Mi invitación es a “levantarte más temprano”. A que trabajes para hacer que todo aquello que ya tienes funcione. A no rendirte al primer inconveniente. A adoptar una mentalidad en la que veas los obstáculos y las barreras como algo normal. Entender que para lograr relaciones grandes, negocios grandes, profesiones grandes, y en general cualquier objetivo que valga la pena, hay que hacer sacrificios grandes. Y hacer sacrificios grandes implica resolver problemas. Implica superar obstáculos. Implica resolver cuestiones a las que sería más fácil simplemente renunciar. A los que sería más fácil ignorar. Como sociedad hay que dejar de levantarnos en armas para todo y empezar a levantarnos más temprano. Y eso no implica que los obstáculos vayan a dejar de existir. Tampoco quiere decir que vayamos a tener una sociedad perfecta y llena de amor. Pero sí vamos a empezar a tener una sociedad llena de personas que no se rindan a la primera. Una sociedad en la que veamos los obstáculos como una buena señal para intentarlo con más fuerza. Para intentarlo con mayor persistencia. Una sociedad que, ante todo, elija levantarse más temprano. Aunque cueste. Aunque duela.