El momentum es ese pico de adrenalina, emoción e inspiración que se presenta cuando estamos inmersos en una experiencia que impacta nuestra vida. Es ese momento en donde quieres hacer todo lo que no te habías atrevido a hacer antes. Dónde te sientes el rey del mundo y sientes que puedes lograrlo todo. Desafortunadamente, el momentum no es eterno. De hecho, puede presentarse de manera espontánea y desaparecer del mismo modo. Pero, así como el momentum nos llena de energía, al desaparecer volvemos a ser los de siempre. Si en el momentum nos queremos comer el mundo, cuando pasa nos queremos esconder del mundo. Por eso, mi recomendación es que aproveches los diferentes momentums que vivas. Tómalos como impulso para hacer aquello que no te atreverías a hacer de otra manera. Úsalos para dar ese salto al vacío que te provoca miedo y ansiedad. Porque cuando pasa el momentum, tus miedos e inseguridades regresan para hacerte ver que no, no te puedes comer el mundo. Y no es verdad. La verdad es que sí, sí te puedes comer el mundo. Pero necesitas dar el primer paso. Y no cualquier paso. Necesitas dar un paso firme del que no haya retorno. Necesitas dar un paso que te comprometa a no regresar sin haber logrado tu objetivo. Un paso tan fuerte que el mundo se rinda a tus pies. Porque es posible. Pero hay que actuar en el momentum.