Desde que surgieron las universidades, universidades públicas y privadas han debatido por saber cuál es mejor. Yo soy estudiante de una universidad pública, pero tengo varios amigos que están en universidades privadas. Y para mí la diferencia principal es muy simple. Radica en el tipo de pensamiento y habilidades que se enseñan y que predominan en una y en otra. Las universidades públicas siempre se han caracterizado por un gran nivel académico. Excelente, diría yo. Desafortunadamente, para el ámbito laboral e institucional de hoy en día la parte académica suele resultar limitada y limitante, pues se enfoca únicamente en conocimientos teórico-prácticos dejando de lado otras habilidades de suma importancia en el mundo laboral.
En la mayoría de las universidades públicas del país, carecemos de las llamadas “habilidades blandas”, indispensables para el desarrollo y crecimiento de equipos de trabajo en cualquier ámbito, ya sea institucional, empresarial o académico. Por eso es que, a pesar de contar con excelentes profesionistas y académicos de alto nivel, la mayoría de los egresados que ingresan al campo laboral carecen de las habilidades necesarias para alcanzar un puesto directivo dentro de las empresas. Incluir las “soft skills” en el día a día de las actividades que se llevan a cabo en las universidades públicas del país es indispensable para aspirar a mejorar nuestra economía y, por consiguiente, nuestro país. Alcanzar un puesto directivo, así como fundar una empresa, requieren que, además de contar con un buen nivel de conocimientos teóricos, las personas desarrollen las habilidades sociales necesarias para crear y crecer equipos de trabajo. Habilidades tales como trabajo en equipo, liderazgo, creatividad, proactividad, comunicación efectiva, resiliencia, adaptación al cambio, entre otras.
Los estudiantes de universidades públicas necesitamos adquirir una perspectiva distinta de la realidad que se suele vivir en el ámbito universitario. Ampliar los horizontes de nuestro pensamiento hacia una educación que contemple el desarrollo de las habilidades blandas. Una educación que nos prepare para los retos que se viven en el ámbito directivo y empresarial. Y no es que el camino empresarial y directivo sea el único o el mejor. Más bien considero que entre mayor sea la variedad de opciones y caminos que podamos desarrollar en la vida, mejor se vuelve la sociedad. Nos corresponde ampliar la perspectiva en la que se desenvuelve nuestra sociedad. Nos corresponde mostrar otros caminos. Habrá a quien le acomode de maravilla desarrollar el conocimiento teórico a un nivel súper especializado. Habrá a quien le parezca mejor inclinarse a crear las empresas y dirigir los equipos que nos pongan en un nivel de crecimiento superior. Habrá quien decida crear las obras de arte que nos inspiren más adelante. Pero es nuestra obligación abrir los espacios necesarios para que todos conozcan la variedad de opciones que existen. Abramos esos espacios. Mostremos otros caminos. Cambiemos la realidad.