Sobre la incomodidad.

La incomodidad es un impuesto indispensable que hay que pagar para crecer. Sin embargo, usualmente huimos de todas aquellas actividades o situaciones en las que nos sentimos incómodos. Pero sólo son ese tipo de situaciones incómodas las que nos hacen crecer. Y para todos son cosas distintas. Para algunos es bailar. Para otros es tener esa conversación difícil con su pareja o con su jefe. Para algunos más son cosas como mandar mensaje de audio por WhatsApp o charlar con extraños. Pero al fin y al cabo todas son situaciones incómodas. Tú bien sabes cuáles son las tuyas. No las evadas. No pongas excusas. Actúa. A pesar del miedo. A pesar de todo lo que podría salir mal. Usualmente nada de lo que vemos en nuestra mente sucede. Toma esa sensación de incomodidad como una señal de que eso te va a hacer crecer. De algún modo. Con pena. Sin pena. Con miedo. Sin miedo. Con excusas. Sin excusas. Aunque las puedas evadir. Pero hazlas. Verás que no era tan difícil como pensabas. “¿En serio esto era lo que me daba tanto miedo?” te preguntarás más adelante. Así que no huyas de la incomodidad. Al contrario, ve tras ella.

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