Hoy te quiero compartir dos habilidades que considero indispensables para tener éxito en cualquier área de tu vida. La primera habilidad indispensable para lograr cosas en la vida es el sentido de urgencia. El hacer las cosas lo más pronto posible para evitar el postergamiento infinito. Hay un concepto llamado “Ley de Parkinson”, que establece que el trabajo o cualquier tarea se expande para ocupar todo el tiempo disponible para realizarla. Es decir, si tenemos que entregar un informe el viernes de la próxima semana, lo más probable es que nos pasamos los primeros 3 o 4 días contemplando cómo realizar el informe pero sin en verdad hacer algo. Y no es sino hasta el último día, en especial en las últimas horas, que mágicamente logramos terminar algo que no pudimos hacer en 4 días. Lamentablemente, hay cosas o actividades en la vida que no tienen un límite de tiempo establecido para realizarlas. Como empezar ese proyecto que traes en mente desde hace meses. O ese negocio que traes en la cabeza desde hace años. O simplemente terminar con esas relaciones que ya no te aportan nada en lo emocional, en lo personal o en lo profesional. Esas cosas hay que hacerlas dejando de esperar “el momento perfecto”. Y hay que hacerlas lo más pronto posible porque entre más tiempo nos tardemos, mucho más probable es que nunca las hagamos. Por eso, te invito a que instales el sentido de urgencia en tu toma de decisiones. Para que, una vez llegado el día final, no te arrepientas por todo lo que pudiste haber hecho pero que siempre encontraste la excusa perfecta para postergar.
La segunda está en un nivel diferente. Es la habilidad de ponerse incómodo de manera estratégica con la intención de crecer. De escalar a un nivel superior. Tanto en lo emocional, como en lo físico, en lo psicológico y en general en cualquier área. Pero, ¿qué es ponerse incómodo? Ponerse incómodo es hacer cosas que normalmente no haces pero que sabes que te pueden poner en una mejor posición de la que estás. Es tener conversaciones difíciles con las personas con las que sabes que tienes que tenerlas. Es dejar a un lado la pena de exponer tus ideas públicamente para poder conectar con mente afines a la tuya. Es entender que muchas veces no hacemos las cosas por miedo a fracasar o al qué dirán y aún así soltar ese miedo para hacer que las cosas pasen. Y es que ponerse incómodos no es nuestra posición natural. Tiene que ser algo que hagamos con decisión. Porque nuestro cerebro está diseñado para evitar los peligros y quedarnos en las actividades que ya conocemos y que son cómodas y seguras. Pero ahí no hay crecimiento. El crecimiento sólo se da cuando estiras la liga. Cuando te atreves a dar el primero paso para darte cuenta de que en realidad la cosa no era tan complicada. De que el verdadero límite era tu miedo. Y una vez que sueltas el miedo. Una vez que aprendes a ponerte incómodo de manera estratégica, tu vida cambia. Y cuando descubres el potencial que vive en ti, nunca vuelves a ser el mismo.