
La excusa perfecta es el conjunto de razones o argumentos que lucen completamente válidos o que son socialmente aceptados para no hacer algo pero que en el fondo no son mas que un pretexto para no hacer ciertas cosas que no nos interesan o que nos da miedo hacer.
La excusa perfecta no es más que eso, porque como dicta cierta máxima “Si quieres, puedes”.
Cuando no hacemos algo argumentando que no tenemos tiempo, lo que en realidad decimos es que ese algo no es una prioridad para nosotros.
De hecho, “No tengo tiempo” es una de las excusas perfectas más comunes. Solemos entender el por qué alguien no hizo algo que debía hacer cuando argumenta que “no tuvo tiempo”. Es una razón socialmente aceptada para perdonar a almas desenfocadas.
Si realmente nos interesara buscaríamos el tiempo para hacerlo. Priorizaríamos las cosas y al ser algo de nuestro interés hallaríamos el tiempo para ello.
Encuentra tu excusa perfecta y date cuenta de que es eso, “una excusa”. Que la verdadera razón por la cual no haces las cosas es porque no te interesa o te da miedo hacerlo.
Deja de usar la excusa perfecta para escudarte y admite que no estás dispuesto a dejar de hacer lo que ya sabes para intentar algo nuevo.
Porque cuando verdaderamente quieres, puedes.
Como cuando la chica o el chico que te gusta te invita a salir el día en que tú ya tienes un compromiso agendado. Te aseguro que buscarías la manera de reagendar o cancelar ese compromiso para ir a la cita con esa personita que te gusta.
Es puro interés.
Decir que no hacemos algo porque no tenemos tiempo, o porque no tenemos dinero, o por la falta de cualquier recurso, es en realidad una excusa para no admitir que no nos interesa tanto el asunto.
Si tuvieras el interés hallarías la manera de hacerlo. Sólo se requiere una mente abierta para encontrar una solución y la determinación para hacer las cosas por más duras o difíciles que puedan parecer.
El problema suele radicar en que no sabemos generar opciones y por eso se nos viene el mundo encima cuando algo no sale según lo planeado o cuando no se puede al primer intento.
Genera opciones. Que no se te cierre el mundo.
Tú creas la excusa perfecta. Tú la interiorizas. Tú la pones en tu vida como algo inamovible y como la justificación perfecta para no hacer eso que tu alma te pide a gritos intentar.
La excusa perfecta no es más que la manera de justificar el por qué no se pueden las cosas.
No te justifiques.
Querer es poder.
Y si realmente quieres algo, ve por ello. No importa qué tan duro sea el camino.
Como aquellos universitarios que juran que trabajar y estudiar no se puede porque van a descuidar la escuela y demás. Claro que la vas a descuidar. Si tu atención es un cien por ciento y ahora además de la escuela tienes un trabajo, es normal que ese cien se vea divido en varias partes.
¿Difícil? Claro. ¿Agotador? También.
¿Posible? Por supuesto.
Lo importante es dejar de usar la excusa perfecta para escudarnos y explicar el por qué no hicimos algo. Hay que ponernos a hacer lo que tenemos que hacer tomando la responsabilidad de nuestras acciones y dejando de excusarnos.
De nuevo, querer es poder.
Y si tú quieres, te aseguro que hallarás la forma de hacerlo realidad.
Porque nada es imposible.
Just take a look around.