
Pienso que hay una fuerza superior que gobierna todas las cosas.
Una que controla todo lo que nos pasa y que tiene un plan para todos.
Karma, destino, Dios, cosmos, universo, o como gustes llamarle.
Y que somos capaces de pedir cosas a través de nuestros pensamientos, palabras y acciones.
Pero no sólo pedimos, esa fuerza tiene la capacidad de respondernos y darnos lo que pedimos.
Y si sientes que no has recibido eso que quieres, he ahí el problema.
No somos congruentes con nuestros actos, pensamientos y palabras.
Es bien sabido que las personas tenemos varias facetas. Y es normal.
El problema radica en que varias de ellas suelen ser contradictorias.
En la escuela y en el trabajo nos comportamos y actuamos de cierto modo, y con nuestra familia y nuestros amigos somos completamente distintos.
Nos relajamos, solemos decir.
Por eso, hay personas que tienen varias cuentas de Facebook. Una para los amigos y familiares, y otra para los compañeros del trabajo.
En una somos “serios y profesionales” y en la otra “chistosos y campechanos”.
Cuando no nos damos cuenta de que en realidad sólo aportamos caos al universo enviando señales diversas y confusas.
Y no entendemos por qué nos sentimos solos sin nadie con quién hablar de eso que nos apasiona porque a nuestro círculo cercano sólo le interesa el cotorreo y las banalidades.
Tu tribu nunca podrá reconocerte si un día publicas un texto profundo sobre eso que te gusta y al siguiente compartes el meme de moda.
Ni tu tribu se va a acercar ni el universo te va a mandar eso que quieres si tienes facetas así de diferentes.
Cuando tenemos varias facetas tan diversas e incluso contradictorias, el mundo y la sociedad siempre te van a asociar con la más fácil de entender.
Por eso, si lo tuyo es la filosofía clásica pero en tus redes sociales sólo compartes tus notas filosóficas de vez en cuando y el resto del tiempo te la pasas compartiendo imágenes inspiradoras, tu opinión sobre el presidente y tu afición radical por cierto equipo de fútbol,
¿Qué clase de señal crees que envías al universo?
¿Cómo crees que te describiría alguien desconocido?
Te aseguro que no como alguien que ama la filosofía clásica.
Y no sólo eso, tener facetas contradictorias produce caos mental.
Porque con estas personas puedo compartir esto y con estas otras no porque soy de otra forma y tengo que comportarme distinto.
Es un desgaste físico e intelectual tener que actuar de tal o cual manera dependiendo de las personas con quién estemos interactuando.
Por eso, sé integral.
Para no tener que estar cuidando cada una de tus palabras por miedo a decir algo que cierta persona no debería saber. Sé transparente y alinea tus distintas facetas.
Alinear las distintas personalidades de nuestra vida nos da la libertad y la posibilidad de ser nosotros mismos. No hay nada más liberador que poder ser siempre el mismo sin tener que estar ocultando cosas.
Si te gusta la cocina, cuéntaselo a todos.
Si te gustan los negocios, igual.
Sea lo que sea lo que te guste, compártelo con todo el mundo para que tu tribu pueda encontrarte.
Seguramente habrá a quien no le interese tu onda, pero es mejor que te lo digan a considerarlos parte de tu tribu para después darte cuenta de que no les interesa e incluso les aburre lo tuyo.
Sentir frustración y soledad crónica por seguir con aquellos a los que sabemos tenemos que dejar porque no están en nuestra frecuencia siempre será nuestra culpa. Te mereces todas las piedras del camino si no haces lo que tienes que hacer a pesar de saberlo.
Te aseguro que si envías un mensaje claro al universo, tarde o temprano eso que pides llegará.
A mí me gusta leer sobre historia, negocios, mejora personal, filosofía, religión, Kabbalah, novelas de ciencia ficción y demás. También compartir mis notas sobre las cosas que voy aprendiendo y que me habría gustado saber antes.
Y procuro enviar esa señal a cada momento.
Cuida lo que piensas.
Cuida lo que dices.
Cuida lo que haces.
Porque cada una es una señal que enviamos a esa fuerza superior.
Alinéalas con eso que te gusta ser y hacer.
No solemos darnos cuenta pero muchas veces enviamos señales contradictorias.
Como aquel que practica meditación y yoga pero en el tráfico no deja de tocar el claxon como desesperado.
O aquella que exige puntualidad y respeto pero siempre llega tarde a sus citas y habla con groserías como si no hubiera mañana.
De nuevo, si mostramos varias caras al universo y a las personas, siempre van a tomar la más sencilla de entender.
Hay que buscar la integralidad.
Al principio no será fácil, como todo aquello que vale la pena. Pero con la disciplina y la consistencia necesarias te irás acostumbrando.
Seguramente algunos se alejen. Pero tal es el impuesto a pagar para atraer eso que queremos en nuestra vida.
El universo te da lo que le pides.
Pero no sólo pedimos con palabras. También con actos y pensamientos.
Nuestra relación con el universo es clara.
Si enviamos caos, recibimos caos.
Si nuestros pensamientos, actos y palabras están alineados con lo que queremos ser, lo que recibamos será coherente y estará en la misma línea.
No seas varias personas al mismo tiempo.
Sé integral.
Sé congruente.
Sé tú. Siempre.