
Aunque te dé miedo.
Aunque te juzguen.
Aunque te critiquen.
Pero haz lo que tienes que hacer.
Sólo tú lo sabes. Lo sientes.
La gente a tu alrededor siempre tendrá opiniones.
Que hagas esto.
Que hagas aquello.
Que está mal visto.
Que es arriesgado.
Todos tenemos opiniones. Pocos tienen verdaderos consejos.
Consejo sólo viene de aquellas personas que ya han recorrido el camino que quieres vivir.
Así que si todos tenemos opiniones, la tuya es la que mayor peso debe tener en tus decisiones.
Sí. EN TUS DECISIONES.
Porque no son de tus papás, o de tus tíos, o de tus amigos.
Son tuyas.
Y casi siempre sabemos lo que tenemos que hacer pero aún así no lo hacemos.
No es suficiente con saberlo. Hay que actuar.
Pero no. Nos paraliza la pinche incertidumbre.
No importa lo que opinen los demás. Porque al final, es TU VIDA. De nadie más conoces tanto al respecto que de tu vida.
Por eso, no te cuestiones. Confía en ti. Tú sabes lo que tienes que hacer para crear esa gran vida que estás destinado a vivir.
Pero si siempre buscas quedar bien con todos. Si haces más caso a lo que los demás dicen que debes hacer con tu vida que a ti mismo.
Bueno, no esperes mucho.
Y si no, haz lo que te toca.
Tú haz las cosas geniales y trascendentales que sientes debes hacer. Ese es tu trabajo.
El trabajo de los demás es aplaudir o rechazar nuestras creaciones. Pero es eso, el trabajo del mundo. De la sociedad.
Así que por favor, no hagas su trabajo.
Haz lo que tienes que hacer. Y deja que el mundo haga lo que le toca.
Te aseguro que nunca tendrás satisfechos a todos. Y si no es posible, al menos satisfácete a ti. Eso es lo importante.
Tú haz lo que tienes que hacer como si no hubiera mañana.
Porque nada es más importante que hacer lo que sentimos que vinimos a hacer al mundo.
Con cariño para ti querido lector, porque es lo que tenía que hacer.